Iglesia de San Nicolás

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Calle de San Nicolás, 28 Úbeda. 23400, Ubeda Cómo llegar

Declarado Monumento el 8 de mayo de 1926. San Nicolás es una iglesia gótica construida extramuros de la ciudad hacia mediados del siglo XIV. Su planta es de tres naves separadas por dos pares de pilares y una cabecera con un primer tramo rectangular y un segundo o capilla mayor poligonal. Sus arcos formeros y perpiaños son apuntados y sus bóvedas son de terceletes o de crucería.

Información

Horario

 La iglesia permanece abierta el lunes de 9 a 2 de la tarde y por la tarde de lunes a sábado a partir de las 7. Los domingos y festivos abre por la mañana a partir de las 10.

Información y reservas

953756099

La fábrica gótica, que apenas sufrió en el saqueo de la ciudad en torno a 1368, casi estaba ultimada hacia 1377, fecha en la que tan solo restaban por construir las portadas y la torre. A lo largo del siglo XVI este templo, construido íntegramente en piedra de cantería, tuvo una serie de intervenciones que provocaron un cambio muy importante, tanto arquitectónicamente como en sus bienes muebles, de tal forma que siendo como era un templo esencialmente gótico, sin embargo la incorporación de piezas renacentistas le infunden una imagen ciertamente renovadora y muy bella.

Aunque la portada de poniente se traza en estilo tardo gótico bajo el obispado de Alonso de la Fuente el Sauce (1500- 1520), el resto de las obras desarrolladas a lo largo del siglo XVI serán ya decididamente renacentistas, en algunas de las cuales hay constancia documental de la intervención de Andrés de Vandelvira. A Vandelvira tradicionalmente se le ha venido atribuyendo la gran portada de la capilla del deán Ortega, fechada en 1537; aunque documentalmente no puede probarse como obra suya, sin embargo ciertos elementos arquitectónicos, como el uso de columnillas, la relacionan con otras de juventud como la portada del Pósito de su ciudad natal, Alcaraz, o la también ubetense portada claustral de Santa Clara.

La portada, muy rica en cuanto a los elementos decorativos -probablemente labrados por el escultor Esteban Jamete-, está formada por un gran arco de medio punto flanqueado por columnas corintias sobre basamentos con calaveras, en las enjutas maceros, en el friso figuración alegórica; se corona el conjunto con el blasón nobiliario de la familia del deán Ortega inserto en un tondo adornado con bella decoración escultórica y cartelas con inscripciones.

A partir de la segunda mitad del quinientos el viejo templo se enriqueció con otras piezas en las que Vandelvira participa directamente, y cuyo conocimiento debemos a V. M. Ruiz Fuentes. En 1564 se contrataba con el cantero Pedro de Gorostiaga la portada de los pies y la bóveda encasetonada que cubre el acceso al interior del templo por este lado, que debían realizarse con arreglo a las trazas y condiciones de Vandelvira. De Vandelvira es también la bellísima capilla bautismal cubierta con una bóveda de casetones abocinada -semejante al ochavo de La Guardia, aunque de menores proporciones-, que se está realizando, junto con la escalera, el pozo y pila contiguos, en 1553 por los canteros Tomás Gil de Donesteban y Pedro de Regil, a quienes se la había cedido Vandelvira.

A instancias del obispo Diego de los Cobos (1560-1565) se construyeron, al margen de la citada portada de los pies, una gran portada de acceso a la vieja sacristía con las armas del prelado y diseño manierista y tras esta una nueva sacristía de traza rectangular, cuya ejecución material estuvo a cargo de Pedro de Gorostiaga, aunque con toda probabilidad bajo la dirección de Vandelvira.

Con todo, dejando a un lado la gran portada de la capilla del Deán, la obra más específicamente vandelviriana es la portada de los pies, cuyo trazado, en opinión de Arsenio Moreno Mendoza, constituye en sí una de las obras manieristas más experimentales y vigorosas de toda la arquitectura del siglo XVI. Responde su esquema a un arco triunfal de medio punto con dobles columnas a los lados elevadas sobre basamentos y entre ellas hornacinas aveneradas; sobre el entablamento un gran arco central para cobijar la escultura del Santo titular y dos más pequeños con veneras sobre los cuales campean las armas del obispo Diego de los Cobos, mientras que sobre la rosca del arco central se asientan dos figuras que sostienen un segundo entablamento con Dios Padre sobre él con frontón triangular como remate y flameros a los extremos.

Esta singularísima composición arquitectónica se ameniza con abundante decoración escultórica, en parte desaparecida y, en general, en mal estado de conservación, debida probablemente a Lorenzo Brogio, de posible ascendencia italiana.

OTRAS MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS NO ARQUITECTÓNICAS

La excelente arquitectura gótico-renacentista de esta parroquia se completa igualmente con algunas piezas muebles de gran valor artístico. La capilla del deán Ortega es sin duda la más suntuosa, pues aún mantiene su original reja, forjada en el siglo XVI por el ubetense Juan Álvarez de Molina, con bellísimos motivos renacentistas, el escudo del Deán y en la crestería la Asunción de la Virgen rodeada por ángeles tañiendo instrumentos musicales; el interior solo conserva parte de su retablo renacentista, en cuya ejecución intervinieron el pintor Julio de Aquiles y el escultor Juan de Reolid, pero incorporando en él estilemas vandelvirianos.

Ya en la iglesia, son dignos de destacar el púlpito en forja con el escudo del obispo Diego de los Cobos (1560-1565) y los restos de la sillería de coro, tallada a mediados del siglo XVIII. Dentro de la imaginería contemporánea cabe resaltar el conjunto de la Santa Cena, obra de Amadeo Ruiz Olmos, y un Jesús Resucitado, talla de Francisco Palma Burgos.

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